Me llamo Plutón, pero me dicen el Enano.

La dinámica entre "exclusión / inclusión" radica no en la pertenencia o el exilio sino en el ejercicio del poder y el ocultamiento inevitable de ciertos rasgos del mismo, en cada situación social. Se dice que "pertenecer tiene sus privilegios" y también sabemos que la exclusividad tiene su precio... Pero cuando esta dinámica se dicotomiza y cristaliza y amplifica a niveles magnoscopicos, puede ocurrir un desastre.

Tomemos por caso el de Plutón: un astro que a relativamente pocos años de su avistamiento fue des-astrado, cayendo en su oscuro trono inframundano, de la categoría de planeta del sistema solar a la de planeta enano; escuchó bien señora, Plutón ha sido enanizado.

Luego de semejante mal trato, Plutón no tiene más remedio que ocultarse en las sombras oscuras de su propia órbita. No lo veremos ni con telescopio por unos cuantos años. Menos mal que ahora tenemos unas lindas imágenes nuevas del ahora excluído "enano-fascista" para elaborar.


Deslizándose, en el roce entre la técnica y lo real, avanza el arteputrefacto espacial producto del intento del lagarto humano en su devenir hacia el océano cósmico.

Es una cuestion de "poder": quién puede qué, y cómo podemos algo. Poder se parece a podar: ejercer un dominio sobre las fuerzas espontáneas de la naturaleza que devenga en canalización de una potencia constructiva colectiva humana para la super-vivencia, a veces a expensas de estructuras liminales o nóveles que son mejor recortadas, o aún magnéticamente cooptadas en su desarrollo, por núcleos duros o vórtices que compactan centros de gravedad articulados estructuralmente, que se sostienen / rechazan mutuamente, ubicándose relativamente a distintas distancias y alturas, siendo que cada uno puede lo que puede, donde puede.

El cuerpo humano tiene la capacidad de sintonizarse, cada quien a su manera, con vórtices de energía creativa y espontánea, que nos mueven hacia un lugar interno donde toda la energía de la humanidad fluye y ahí estás, del otro lado del umbral, y es sanador, todo es de todos y más allá de las formas, siempre. Pero la cultura occidental no promueve cierta clase de vínculo respetuoso con la naturaleza viviente para encauzarla conscientemente, y la sombra de esta carencia vivencial es un miedo a la muerte que a su vez, la hace presente a escala masiva, en forma de catástrofes sociales provocadas entre nuestros egos giles y torpes, o por algun otro tipo de desastre eco-lógico.

2 comentarios:

  1. En en el tecno fachismo (vercion moderna del fachismo) el fachista es Venus que moraliza lo lindo y feo segun los intereses de una pocas familias de poder en el.mundo que digitan todo como un titiritero a su titere. ¿Que puede ser mas fachista que unabminoria pida paz para definir la pax, acaso la imensa mayoria de lavraza humana esclavizada pide paz o justicia economica y libertad politica?

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    1. Es evidente que hay modelos de referencia estipulados y promovidos por las élites para que la mayoría pierda contacto con si mismo y con la vida, fuentes de poder personal, que liberan al menos en cierto grado de los condicionales del espacio tiempo, habilitando la transformación personal y colectiva de dinamicas desequilibradas y opresivas en las que estamos atrapados. De todos modos hay aun quienes, conectando con eso, se confunden yendo al extremismo, y/o se topan con las resistencias en los contextos aun cooptados por aquellos moldes. El laburo de desestructuracion y reformulacion de los marcos de referencia culturales colectivos es entonces, hacia adentro y hacia afuera al unísono. Gracias por comentar, Ariel! Saludos.

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