Zoodiakos y Horoskopos

¿Qué es el Zodíaco?
La palabra "Zodíaco" parece provenir etimológicamente del griego zoo+dia+kos. Zoo tiene que ver con los animales, con lo viviente. Diakos es "círculo"; dia significa camino, en el sentido de ir a través, y co, es de con, junto a, unión... Vida, Camino, Unión: el Zodíaco es un símbolo que se refiere a algo así como a un "camino de los animales", un "círculo de la vida", un "camino de la unión con la vida"... un proceso de re-unión de lo viviente.
La totalidad se ha representado tradicionalmente con un simple círculo, y requiere ser pensada mandálicamente, a traves de alguna lente filosófica o matriz simbólica. Sin embargo la cultura occidental en sus devaneos ha desbalanceado los hemisferios y nuestro deber humano hoy es acompañar el péndulo que por su propio peso retorna de la racionalización lenguajera al contacto con la sustancia viviente, con el misterio que pulsa desde el fondo del cielo. 

Para eso precisamente sirve el Zodíaco, uno de tantos símbolos que representan la danza cósmica, proyectado dónde mejor que en el espejo negro del abismo sideral, ya que el cielo estrellado es a la vez el contexto más amplio y previsible, donde podemos vernos reflejados para reflexionar. El Zodíaco es precisamente un símbolo mandálico del devenir de lo viviente, en ese fractal que es el mundo; rueda que avanza en espiral, serpiente que se muerde la cola mientras cambia de piel, transformándose en el trasfondo de nuestra psiquis. 

Las imágenes de la naturaleza están grabadas en nuestra mente como una matriz fundamental para nuestra percepción. Estas imágenes primordiales que florecen en nuestra capacidad simbólica, son el rico fundamento a partir del cual podemos elaborar los procesos de la realidad circundante. Sumado al desarrollo de nuestra habilidad linguística, podemos unir los dos planos, el cielo y la tierra, para comunicarnos valiéndonos en actitud poética y creativa de analogias y metáforas, que en el fondo remiten al mismo fundamento/firmamento. 

La vida habla con una música que como un susurro se oculta entre las grietas de la hipertrofia discursiva urbana contemporánea.
¿Qué hacemos cuando hacemos Horóscopos?
Para comprender estos asuntos no queda otra que bajar la teoría a la práctica, y eso en este caso significa hacer horóskopos, etimológicamente mirar la hora. Antiguamente se llamaba Horoskopos al cardinal oriental, el horizonte donde los astros se elevan desde el Este. Mirar la hora era orientarse mirando el cielo, mucho antes de los relojes de sol, la torre campanario en las iglesias, la intrincada mecanotecnia suiza y las agridulces críticas cortazarianas a la prisión de los relojes de pulsera. 

Saber qué hora es hoy puede ser fácil y útil, pero más importante que el mero número, es comprender su significado si queremos ubicarnos relativamente en el espacio-tiempo. Esto es clave para la navegación, y podría decirse que para cualquier tránsito hacia lo desconocido

Mirar la hora no es una mera cuestión de cálculo para saber cuánto falta para llegar a un objetivo, ni aún ver el horóscopo es meramente fijarnos qué dice en el periódico que nos va a pasar en el amor, en el trabajo, en la salud... sino que la práctica horoscópica consiste en dar un significado al momento presente, trazando mapas hacia lo desconocido, para explorar el territorio de lo real andando los caminos que se nos revelan, en relación ecológica con el contexto humano y con la totalidad de la vida, dejando que la inteligencia superior del cielo guíe nuestros pasos, y acompañando de la mejor manera nuestra marea mundana de incertidumbre en el devenir hacia el misterio.

Así que el zodíaco sirve para pensar cómo transitar los caminos, que si son verdaderos, nos llevan hacia no sabemos dónde. Que el camino se vaya haciendo al andar no significa que no haya caminos previamente, sino que no los vemos en perspectiva por estar vislumbrando únicamente el tramito en el que estamos. Además, vivimos en ciudades que nos cuadriculan la cabeza, donde se ve muy poquito el cielo y ni se ve el horizonte. 

Por eso para hacer buenos horóskopos, hoy más que andar mirando para arriba buscando el sentido, podemos meditar de múltiples formas sobre los gráficos mononos que nos dan las efemérides cargadas en los softwares, cuando no conectar con otras fuentes de claridad sobre el tiempo presente como los libros e internet, para constelar la tenue franja de significados que tejen los hilos que unen los puntos que corresponden con la matriz simbólica que estamos elaborando. Dando saltos internos de abstracción en la espiral aparecen los patrones que atraviesan los niveles y se revela la síntesis de la información que circunda, resignificándose el trayecto, comprendiendo el proceso y el paso que estamos dando, con visión intuitiva de lo que no se ve y de lo que viene por adelante.

Ingenuidad y Genio

Ingenuo e Ingenio están vinculados etimológicamente por la palabra Genio. Ingenio se refiere a una capacidad resolutiva que da lugar al ingeniero, estratega de la estructura para superar los obstáculos constructivos. Ingenuo en cambio, se refiere a la inexperiencia por no conocer los códigos de un asunto, aunque por haber nacido de o pertenecer a un linaje libre de condicionamientos en aquel otro sentido. Similar es la palabra idiota, que tiene que ver con quienes eran ajenos a las discusiones políticas, aunque sus aportes prácticos siempre terminen siendo los más originales. Justamente, es por no participar de una discusión de antemano y aportar entonces una visión diferente. Distinto es con los imbéciles, que lo que no tienen es un "bastón" o punto de apoyo para lo que plantean, o incluso no aceptan apoyo o se equivocan torpemente, pero también pueden ser desvalidos que merezcan una mirada atenta, para elaborar conjuntamente su fuerza sin imponer el propio "bastón".

Me llamo Plutón, pero me dicen el Enano.

La dinámica entre "exclusión / inclusión" radica no en la pertenencia o el exilio sino en el ejercicio del poder y el ocultamiento inevitable de ciertos rasgos del mismo, en cada situación social. Se dice que "pertenecer tiene sus privilegios" y también sabemos que la exclusividad tiene su precio... Pero cuando esta dinámica se dicotomiza y cristaliza y amplifica a niveles magnoscopicos, puede ocurrir un desastre.

Tomemos por caso el de Plutón: un astro que a relativamente pocos años de su avistamiento fue des-astrado, cayendo en su oscuro trono inframundano, de la categoría de planeta del sistema solar a la de planeta enano; escuchó bien señora, Plutón ha sido enanizado.

Luego de semejante mal trato, Plutón no tiene más remedio que ocultarse en las sombras oscuras de su propia órbita. No lo veremos ni con telescopio por unos cuantos años. Menos mal que ahora tenemos unas lindas imágenes nuevas del ahora excluído "enano-fascista" para elaborar.


Deslizándose, en el roce entre la técnica y lo real, avanza el arteputrefacto espacial producto del intento del lagarto humano en su devenir hacia el océano cósmico.

Es una cuestion de "poder": quién puede qué, y cómo podemos algo. Poder se parece a podar: ejercer un dominio sobre las fuerzas espontáneas de la naturaleza que devenga en canalización de una potencia constructiva colectiva humana para la super-vivencia, a veces a expensas de estructuras liminales o nóveles que son mejor recortadas, o aún magnéticamente cooptadas en su desarrollo, por núcleos duros o vórtices que compactan centros de gravedad articulados estructuralmente, que se sostienen / rechazan mutuamente, ubicándose relativamente a distintas distancias y alturas, siendo que cada uno puede lo que puede, donde puede.

El cuerpo humano tiene la capacidad de sintonizarse, cada quien a su manera, con vórtices de energía creativa y espontánea, que nos mueven hacia un lugar interno donde toda la energía de la humanidad fluye y ahí estás, del otro lado del umbral, y es sanador, todo es de todos y más allá de las formas, siempre. Pero la cultura occidental no promueve cierta clase de vínculo respetuoso con la naturaleza viviente para encauzarla conscientemente, y la sombra de esta carencia vivencial es un miedo a la muerte que a su vez, la hace presente a escala masiva, en forma de catástrofes sociales provocadas entre nuestros egos giles y torpes, o por algun otro tipo de desastre eco-lógico.

Bullying Epistemológico

Este escrito surge a partir de una entrevista que le hicieron a mi querido profesor Sergio Barreiro (quien, entre otras cosas, dicta cursos de Tarot y de Astronomía para Astrólogos). En el artículo referido, se discuten algunos puntos bajo el siguiente título:

“Que la astrología no sea una ciencia no quiere decir que sea anticientífica y falsa”

Algunos lectores se han tomado la libertad de responder al artículo, pero en la mayoría de los casos parece que no se hubieran detenido a ver un poquito más allá que sus narices antes de emitir una opinión en contra de la astrología. Casi parece un chiste la manera en la que se cae en lugares comunes que acaban reproduciendo exactamente los puntos que en la entrevista se refutan.

Por ejemplo, una mujer se adelanta a esgrimir que "la astrología nunca fue demostrada mediante ningún método científico, entonces no puede ser verdadera"; parece no haber entendido ni siquiera el título. Otro prefiere apelar a que "no puede haber una influencia de los planetas en nuestras vidas porque la gravedad que nos llega desde ellos es ínfima", cuando la segunda mitad de la entrevista empieza refutando la noción de influencia física de cualquier tipo para terminar proponiendo más bien una incidencia interna impresional, como propone el filósofo Guinard, quien retoma a Paracelso...

Es poco serio el intercambio que se puede lograr apenas se intenta debatir más allá de las fronteras de la comunidad astrológica, alcanzandose con mucha facilidad un nivel de debate deplorable en los medios públicos. Esto no es privativo de la sección "entremujeres" de la versión online del diario Clarín, sino que ocurre en cualquier foro o grupo de Facebook no-astrológico donde se proponga la temática: el debate deviene rápidamente en una humorada burlona que disipa la posibilidad de reflexión colectiva. También pueden encontrarse en YouTube programas de radio y televisión enteros donde algún astrólogo debate con académicos, escépticos, astrónomos, científicos y aún religiosos. Los lugares comunes parecen inevitables, pero lo que da pena es la falta de respeto espontánea a la que se da lugar.

Cuando se critica y cuestiona lo que no se entiende, se supone que se espera una respuesta, pero ocurre que cuando ésta existe, a veces resulta ser tan coherente y sencilla, que lo mejor que el crítico puede hacer es dar de baja su interés y cerrar las puertas del diálogo y la reflexión. Excepto que se insista en considerar a la respuesta insuficiente, cuando no "irracional" y por ende "infantil". Si desde el vamos se apela a la "ciencia", suele ser a una versión de ésta fundada en modernos aunque obsoletos cánones. Otras veces se apela a la ciencia como figura de autoridad, nombrando por ejemplo a Carl Sagan y/o Mario Bunge como detractores de la astrología, cuando ninguna de estas personalidades la estudió realmente, ergo sus opiniones son pura ignorancia. Incluso se filtran razonamientos como que Perón tenía de mano derecha al turbio de López Rega, que era astrólogo, entonces los astrólogos son todos turbios y peronistas. Por último, se asimila a la astrología con la religión, cuando no se invoca a la Religión para rechazar a la astrología "porque niega la Providencia y el Libre Albedrío"

Llama la atención el criterio de quien apela a que "si es un astrólogo quien opina sobre la astrología, vamos mal". Tal vez este sujeto prefiriera que en su próxima visita al dentista lo atienda un boxeado, o recibir clases de música de un respetado abogado penalista.


Hay quien critica que hay explicaciones basadas en la psiquiatría o la genética, que son "más racionales" que decir que es por "los signos", excusa cientificista bien arbitraria para descartar lo que la astrología ya viene diciendo hace milenios sobre la diferencia de nacer en una u otra estación del año. Otra crítica es que la astrología es un trucho invento arcaico perpetuado por farsantes que sólo buscan manipular a los crédulos ignorantes; admitamos que hoy el mercado está lleno de astrólogos truchos y farsantes de todo tipo, pero yo no sé qué tan falsa habrá sido la astrología caldea si los que la "inventaron" se basaron en ella para dar un orden social a la cuna de la civilización.
Hay quien exige "pruebas", aunque tal vez nunca en su vida haya "probado" consultar a un/a astrólogx recomendable para ayudarle a resolver algún problema de su vida. En su insatisfacción por la falta de evidencia científica, confunde a la astrología con que "los chanchos vuelan", cuando el asunto es evidentemente mucho más serio.

Valiente quien se anima a expresar con todas las letras que
"La astrología es la "ciencia" mas grande del universo. Es la psicología de las estrellas o astros. Hay que estudiarla desde el punto de vista esotérico, o sea, conocer los regidores de cada signo desde el punto de vista del alma. La astrología ortodoxa lo ve desde el punto de vista de la personalidad. Son dos enfoques diferentes de el mismo tema. A la persona que le interesa, tiene que partir de la base de aceptar:
1) Una triplicidad ineludible que es desde el punto de vista humano: monada-alma-personalidad o vida-conciencia-materia. Esta triplicidad se puede definir de otras maneras también.
2) La ley de renacimiento o de reencarnación.
3) La existencia del cuerpo etérico. Esto a su vez es lo que nos une universalmente a todo."


Se va un poco al carajo, y aunque es muy lindo lo que dice, la respuesta que obtiene es que simplemente, "Todo lo que decís no tiene ni el más mínimo respaldo científico. Son solamente supersticiones." Por suerte aún existe quien se siente impelidx a aclararle a estx escépticx que "En realidad si lo tiene. Pero no son las pruebas científicas que se divulgan. Hay que buscar más allá, pero está. La nueva mecánica cuántica tiene raíces que vienen de los mismos conocimientos antiguos que son la base de la astrología. Hay una cuestión de un condicionamiento muy grande que ha hecho la ciencia moderna occidental que nos hace ser mucho más prejuiciosos de lo que creemos"

Yo no sé bien qué tiene que ver la cuántica con todo esto, pero lo demás es todo muy cierto. Sin embargo, se acusa a la doctrina astrológica de ser nada más que una superstición religiosa, un "refugio" en energías mágicas, lo mismo que los chakras, la sanación homeopática y demás, que aunque sean inocuas, recomiendan reservarselo a los crédulos y a los idiotas que no les da la cabeza para entender la ciencia. No se registra, a su vez, que la doctrina de la ciencia reduccionista positivista es también un "refugio" supersticioso en una supuesta "certeza objetiva".

Está presente también la voz que aconseja no guiarse por la astrología para tomar decisiones importantes; aunque se sabe que los más importantes magnates financieros la utilizan, y polémicamente surge la mención a más de una primera dama que consultó a los astrólogos para sus maridos presidentes, lo cual de hecho es así hace muchísimos siglos. Sin embargo algunos no pueden creer que a esta altura de la historia occidental se sigan creyendo estas "ridiculeces" de que la posición de los astros determina la algo de la personalidad, y tiene razón: el determinismo astrológico es una ridiculez, o no escucharon la frase "los astros inclinan, pero no obligan"...
Puede ser que haya muchos astrólogos que parecen estar tan obsesionados con su marco de referencia que rechazan por completo que "el método científico" pueda servirles para algo. Pero esta actitud no es privativo de los astrólogos; la mayoría de la gente dista de andar aplicando conscientemente el método científico en su vida cotidiana, y no sienten por qué tendrían que hacerlo.

Los astrólogos además por lo general pueden permitirse respetar a la ciencia en los beneficios que puede traer su aplicación, reconociendo también sus limitaciones a veces con más claridad que los mismos científicos que la defienden a ultranza. Es razonable pensar que para la mayoría de los astrólogos la ciencia puede parecer "muy complicada", aunque hay que admitir que en general muchos de los astrólogos más eminentes han adoptado un enfoque científico o directamente provienen de las ciencias, sean éstas naturales o sociales.

Lo inverso no ocurre: los científicos que se vuelcan a apoyar la astrología suelen perderse todo el respeto de sus colegas, que no pueden más que considerarla despreciativamente, lo que refleja únicamente su incomprensión e ignorancia. Hay quienes parecen estar tan encorsetados por el marco de referencia científico que llegan a considerar que la aplicación de cualquier método no-científico, como lo es el astrológico, es pura mentira y no puede servir realmente para comprender ningún aspecto de la realidad. De aquí dista un paso para afirmar que si no se tiene una explicación racional que de cuenta de la existencia de un fenómeno, podemos mejor considerar que el fenómeno no existe.

Los astrólogos nos topamos constantemente con agresiones por parte de quienes se ofenden por nuestra inadecuación a los cánones científicos. Se dicen "librepensadores" "racionales" y "escépticos", para evitar asumir que se dedican al dogma y que gozan del refugio en la apelación a la autoridad para ejercer una especie de bullying epistemológico, agitando el estandarte de la inquisición científicista. Cantando sus eslóganes con infames acusaciones, avanzan en círculos con la gastada antorcha iluminista en alto, en una actitud que, más que prometeica, parece digna de cazadores asustados en sus propios patios traseros. De una manera u otra, se nos invita a los astrólogos a callarnos la boca por "charlatanes" cuando no se nos invita a profesar a otra galaxia, mandándonos así al exilio de casi cualquier esquina kósmica donde pretendamos hacer algún aporte. Como si en este mundo la libertad de expresión y credo fuera propiedad privada de los alineados con las verdades de la institución científica. Así sea por disgusto o incomprensión de nuestro aporte, se desprecia a la buena astrología sin mucho diálogo real que digamos.

Dice mi amiga Gi Juliano: "Hay una persecución indescifrable, que no tiene principio ni fin, porque la persecución es un propósito en sí mismo. Es todo muy absurdo, pero revela una cosa: que se pretende que algo o alguien valide por afuera de mí mi propia existencia. Se convierte esto entonces en una cruzada entre Autoreferentes vs Repetidores."

Adivinancia

De Poetas y Mancias

"Adivinancia: capacidad para leer entre líneas un orden invisible que significa al misterio"

Las mancias son métodos para adivinar, es decir, interpretar los signos y designios divinos, a través de algún medio: las cartas (cartomancia), la borra del café (cafeomancia), las líneas de las manos (quiromancia), libros abiertos al azar (bibliomancia), incluso las vísceras de animales muertos (nigromancia) entre muchos otros. Manteia es profecía. La etimología del sufijo -mancia es la misma que en mano y mente. Mentar es nombrar o hacer referencia explícita a una persona o una cosa en ausencia, y no está muy lejos del mentir. Sabemos que las espadas tienen doble filo, y al decir de Nietzsche, se necesitan dos que choquen para que brote la chispa del conocimiento. Por ende, no se pretende en este artículo decir la Verdad, asunto inanotable, velada por el lenguajeo que nos aleja constructivamente del aullido primal. En la dialógica vinculante, inventamos mundos marcando distinciones en la masa confusa de la percepción, creando poéticamente a los entes dotados del Ser. Verbeando nos sumimos en ficciones y relatos, esencias de la existencia humana, como un anclaje o punto de encaje que nos entrama en el torrente del devenir de la historia cultural.

Análisis astromitoetimológico.

Volvamos a Adivinar, es decir, aproximarnos a la divinidad. Dios es un polémico vocablo que proviene del indoeuropeo dyew o dyu, que significa "brillo del día". Aunque sea el Sol el principal Dios de numerosos imperios, encontramos que “dyu” también forma parte de la etimología de Júpiter, dyu-pater, Dios padre. También se escabulle el vocablo entre el Dióscoros griego, Cástor y Pólux, los gemelos o Géminis. También de dyu proviene el nombre Diana, Artemisa griega, la diosa salvaje, apodada Delia por provenir de Delos, que también significa "brillante”. En la isla de Delos nacen Artemisa y su hermano mellizo Apolo, ambos hijos de Zeus con Leto, la diosa del olvido y de la oscuridad nocturna, de cuyo nombre griego puede provenir el nombre Leticia, a través del vocablo latino laetitia que significa felicidad: del olvido emana la felicidad de permitirnos danzar en el umbral del momento presente.

En la búsqueda me encontré ante un portal con un nombre que llamó mi atención: www.mancia.org, una red en español de profesionales de la salud, que se originó a partir de un grupo de estudio de histología (uso del microscópico), que fue denominado "histomancia" por la complejidad con la que se encontraban los estudiantes de medicina al tener que adivinar lo que había en sus misteriosos preparados. También dice la Wikipedia que en el 2000, puerta del milenio, existió un emprendimiento llamado "Manteia", dedicado a la medicina preventiva a partir de la decodificación del genoma de un individuo; su tecnología de vanguardia fue vendida a una empresa de biotecnología llamada nada más ni nada menos que "Illumina Inc.". Estos nombres sugieren la existencia de algún tipo de vínculo entre las mancias y la práctica terapéutica.
Al respecto hablemos de Quirón, centauro que da nombre a un asteroide descubierto recién en 1977. Su nombre significa mano, como en quiromancia, la cual podría ser una de las artes mánticas por excelencia. En el horóscopo Maya, la Mano es el sello asociado con la sanación. Los astrólogos por lo general le atribuyen a este asteroide recientemente descubierto, la imágen del sanador herido y lo asocian con el concepto de resiliencia y la capacidad para sobreponerse a una herida traumática, que se convierte así en una fuente de talento. Este "doctor House" del Zodíaco se asocia por centauro con la constelación de Sagitario. Quirón es el maestro de Asculepio, dios de la medicina, cuya vara suele confundirse con el Caduceo de Hermes, y por cuyos dones para resucitar a los muertos fue castigado por Zeus al pedido de Hades, y convertido en la constelación de Ofiuco que lo representa montado sobre la Serpiente, entre las constelaciones del Escorpión (gobernado por Plutón/Hades) y el Arquero de Sagitario.
Sin embargo hay astrólogos que proponen una interpretación menos literal del mito de Quirón y sugieren asociarlo no sólo con los talentos terapéuticos, sino también con las habilidades docentes, literarias, artísticas en general, y con la capacidad para adivinar usando lenguajes simbólicos.
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Síntesis dialógica concepto/percepto

Adivinar es captar lo que está implícito, intr un orden que ordena el caos del cosmos, ver el patrón que relaciona las partes del todo, la geometría implicada en la forma que toma la luz en el campo astral, poniendo palabras sobre algo que hasta entonces estaba oculto, invisible, oscuro o misterioso. Como quien resuelve un acertijo, acierta al descubrir en un atisbo efímero de certeza, produciendo el asombro al revelar lo que está en la sombra, como un relámpago que estalla en las tinieblas, exponiendo lo que sorprende, revisando los supuestos, revisionando y aportando nuevos vínculos para expresar una cualidad ignorada del mundo.  
 
Para lidiar con el Misterio de la realidad psíquica indiferenciada, sirve mapear el territorio a través de la lente de algún cristal. Interpretar un designio es leer un símbolo que in-forma, enhebra, cohesiona e integra diversos niveles en la organización de la totalidad. Captar el sentido integrado de la totalidad es epifanía, comunicarlo es profecía. Profesor es quien profesa como profesión, dando cátedra en la catedral académica, siendo el "doctor" uno de los más altos rangos en los dominios de tales logias.

Nunca sobra la insistencia en el cuidarse de idealizar el mapa, de quedarse mirando la lupa, de caer en las garras del literalismo, la idolatría, el fetichismo, y la cosificación del verbo, recordando que el conocimiento es metáfora y no verdad ni realidad, confusión típica que invade y enferma las mentes por doquier.
Podemos sorprendernos viendo un conejo blanco que sale de una galera, pero más magnetismo aún despierta al ojo mirar el mágico agujero negro del cual el animal salió. 

El oráculo fotográfico
 
Al utilizar un medio para adivinar (cartas, café, etc), hay un proceso análogo al de fotografiar una situación. Exponer la cara oscura de una situación revela una dinámica de la totalidad que sin embargo no se observar directamente, sino a través de algún espejo que la refleje, como un "negativo" fotográfico. Por medio de objetos físicos podemos fijar las impresiónes impalpables, para hacer analogías representativas que vinculen el orden manifestado en ese medio físico y los contextos sobre los que se está queriendo reflexionar. Congelamos el instante para poder leer indicios y marcas que permitan definir, en retrospectiva y siempre provisionalmente, lo que está ocurriendo en la corriente caótica de la realidad temporal.