Zoodiakos y Horoskopos

¿Qué es el Zodíaco?
La palabra "Zodíaco" parece provenir etimológicamente del griego zoo+dia+kos. Zoo tiene que ver con los animales, con lo viviente. Diakos es "círculo"; dia significa camino, en el sentido de ir a través, y co, es de con, junto a, unión... Vida, Camino, Unión: el Zodíaco es un símbolo que se refiere a algo así como a un "camino de los animales", un "círculo de la vida", un "camino de la unión con la vida"... un proceso de re-unión de lo viviente.
La totalidad se ha representado tradicionalmente con un simple círculo, y requiere ser pensada mandálicamente, a traves de alguna lente filosófica o matriz simbólica. Sin embargo la cultura occidental en sus devaneos ha desbalanceado los hemisferios y nuestro deber humano hoy es acompañar el péndulo que por su propio peso retorna de la racionalización lenguajera al contacto con la sustancia viviente, con el misterio que pulsa desde el fondo del cielo. 

Para eso precisamente sirve el Zodíaco, uno de tantos símbolos que representan la danza cósmica, proyectado dónde mejor que en el espejo negro del abismo sideral, ya que el cielo estrellado es a la vez el contexto más amplio y previsible, donde podemos vernos reflejados para reflexionar. El Zodíaco es precisamente un símbolo mandálico del devenir de lo viviente, en ese fractal que es el mundo; rueda que avanza en espiral, serpiente que se muerde la cola mientras cambia de piel, transformándose en el trasfondo de nuestra psiquis. 

Las imágenes de la naturaleza están grabadas en nuestra mente como una matriz fundamental para nuestra percepción. Estas imágenes primordiales que florecen en nuestra capacidad simbólica, son el rico fundamento a partir del cual podemos elaborar los procesos de la realidad circundante. Sumado al desarrollo de nuestra habilidad linguística, podemos unir los dos planos, el cielo y la tierra, para comunicarnos valiéndonos en actitud poética y creativa de analogias y metáforas, que en el fondo remiten al mismo fundamento/firmamento. 

La vida habla con una música que como un susurro se oculta entre las grietas de la hipertrofia discursiva urbana contemporánea.
¿Qué hacemos cuando hacemos Horóscopos?
Para comprender estos asuntos no queda otra que bajar la teoría a la práctica, y eso en este caso significa hacer horóskopos, etimológicamente mirar la hora. Antiguamente se llamaba Horoskopos al cardinal oriental, el horizonte donde los astros se elevan desde el Este. Mirar la hora era orientarse mirando el cielo, mucho antes de los relojes de sol, la torre campanario en las iglesias, la intrincada mecanotecnia suiza y las agridulces críticas cortazarianas a la prisión de los relojes de pulsera. 

Saber qué hora es hoy puede ser fácil y útil, pero más importante que el mero número, es comprender su significado si queremos ubicarnos relativamente en el espacio-tiempo. Esto es clave para la navegación, y podría decirse que para cualquier tránsito hacia lo desconocido

Mirar la hora no es una mera cuestión de cálculo para saber cuánto falta para llegar a un objetivo, ni aún ver el horóscopo es meramente fijarnos qué dice en el periódico que nos va a pasar en el amor, en el trabajo, en la salud... sino que la práctica horoscópica consiste en dar un significado al momento presente, trazando mapas hacia lo desconocido, para explorar el territorio de lo real andando los caminos que se nos revelan, en relación ecológica con el contexto humano y con la totalidad de la vida, dejando que la inteligencia superior del cielo guíe nuestros pasos, y acompañando de la mejor manera nuestra marea mundana de incertidumbre en el devenir hacia el misterio.

Así que el zodíaco sirve para pensar cómo transitar los caminos, que si son verdaderos, nos llevan hacia no sabemos dónde. Que el camino se vaya haciendo al andar no significa que no haya caminos previamente, sino que no los vemos en perspectiva por estar vislumbrando únicamente el tramito en el que estamos. Además, vivimos en ciudades que nos cuadriculan la cabeza, donde se ve muy poquito el cielo y ni se ve el horizonte. 

Por eso para hacer buenos horóskopos, hoy más que andar mirando para arriba buscando el sentido, podemos meditar de múltiples formas sobre los gráficos mononos que nos dan las efemérides cargadas en los softwares, cuando no conectar con otras fuentes de claridad sobre el tiempo presente como los libros e internet, para constelar la tenue franja de significados que tejen los hilos que unen los puntos que corresponden con la matriz simbólica que estamos elaborando. Dando saltos internos de abstracción en la espiral aparecen los patrones que atraviesan los niveles y se revela la síntesis de la información que circunda, resignificándose el trayecto, comprendiendo el proceso y el paso que estamos dando, con visión intuitiva de lo que no se ve y de lo que viene por adelante.

Ingenuidad y Genio

Ingenuo e Ingenio están vinculados etimológicamente por la palabra Genio. Ingenio se refiere a una capacidad resolutiva que da lugar al ingeniero, estratega de la estructura para superar los obstáculos constructivos. Ingenuo en cambio, se refiere a la inexperiencia por no conocer los códigos de un asunto, aunque por haber nacido de o pertenecer a un linaje libre de condicionamientos en aquel otro sentido. Similar es la palabra idiota, que tiene que ver con quienes eran ajenos a las discusiones políticas, aunque sus aportes prácticos siempre terminen siendo los más originales. Justamente, es por no participar de una discusión de antemano y aportar entonces una visión diferente. Distinto es con los imbéciles, que lo que no tienen es un "bastón" o punto de apoyo para lo que plantean, o incluso no aceptan apoyo o se equivocan torpemente, pero también pueden ser desvalidos que merezcan una mirada atenta, para elaborar conjuntamente su fuerza sin imponer el propio "bastón".

Me llamo Plutón, pero me dicen el Enano.

La dinámica entre "exclusión / inclusión" radica no en la pertenencia o el exilio sino en el ejercicio del poder y el ocultamiento inevitable de ciertos rasgos del mismo, en cada situación social. Se dice que "pertenecer tiene sus privilegios" y también sabemos que la exclusividad tiene su precio... Pero cuando esta dinámica se dicotomiza y cristaliza y amplifica a niveles magnoscopicos, puede ocurrir un desastre.

Tomemos por caso el de Plutón: un astro que a relativamente pocos años de su avistamiento fue des-astrado, cayendo en su oscuro trono inframundano, de la categoría de planeta del sistema solar a la de planeta enano; escuchó bien señora, Plutón ha sido enanizado.

Luego de semejante mal trato, Plutón no tiene más remedio que ocultarse en las sombras oscuras de su propia órbita. No lo veremos ni con telescopio por unos cuantos años. Menos mal que ahora tenemos unas lindas imágenes nuevas del ahora excluído "enano-fascista" para elaborar.


Deslizándose, en el roce entre la técnica y lo real, avanza el arteputrefacto espacial producto del intento del lagarto humano en su devenir hacia el océano cósmico.

Es una cuestion de "poder": quién puede qué, y cómo podemos algo. Poder se parece a podar: ejercer un dominio sobre las fuerzas espontáneas de la naturaleza que devenga en canalización de una potencia constructiva colectiva humana para la super-vivencia, a veces a expensas de estructuras liminales o nóveles que son mejor recortadas, o aún magnéticamente cooptadas en su desarrollo, por núcleos duros o vórtices que compactan centros de gravedad articulados estructuralmente, que se sostienen / rechazan mutuamente, ubicándose relativamente a distintas distancias y alturas, siendo que cada uno puede lo que puede, donde puede.

El cuerpo humano tiene la capacidad de sintonizarse, cada quien a su manera, con vórtices de energía creativa y espontánea, que nos mueven hacia un lugar interno donde toda la energía de la humanidad fluye y ahí estás, del otro lado del umbral, y es sanador, todo es de todos y más allá de las formas, siempre. Pero la cultura occidental no promueve cierta clase de vínculo respetuoso con la naturaleza viviente para encauzarla conscientemente, y la sombra de esta carencia vivencial es un miedo a la muerte que a su vez, la hace presente a escala masiva, en forma de catástrofes sociales provocadas entre nuestros egos giles y torpes, o por algun otro tipo de desastre eco-lógico.

Astrología y Ciencia, un caso de Bullying Epistemológico

Este escrito surge a partir de una entrevista que le hicieron a mi querido profesor Sergio Barreiro (quien, entre otras cosas, dicta cursos de Tarot y de Astronomía para Astrólogos). En el artículo referido, se discuten algunos puntos bajo el siguiente título:

“Que la astrología no sea una ciencia no quiere decir que sea anticientífica y falsa”

Me interesa reparar en los comentarios de aquellos entusiastas lectores que se han tomado el trabajo de responder a lo expuesto en ese artículo, ya que en la mayoría de los casos parece que no se hubieran detenido a ver un poquito más allá que sus propios párpados antes de emitir una opinión en contra de la astrología. Casi parece el colmo la manera en la que se cae en lugares comunes que acaban reproduciendo exactamente los puntos que en la entrevista se refutan. Veamos algunos ejemplos:

"La astrología nunca fue demostrada mediante ningún método científico, entonces no puede ser verdadera": este argumento parece no haber entendido ni siquiera el título del artículo contra el cual argumenta.

"No puede haber una influencia de los planetas en nuestras vidas porque la gravedad que nos llega desde ellos es ínfima": esta persona se nota que leyó sólo la primera mitad de la entrevista, ya que promediando la misma se refuta abiertamente la posibilidad de apelar a una influencia física y causal de cualquier tipo para explicar la astrología, proponiendo en cambio una incidencia interna impresional, como propone el filósofo Patrice Guinard retomando a Paracelso.

"La Ciencia Moderna ha demostrado que la astrología es falsa y por ende una pseudociencia, como bien lo explícan por ejemplo Carl Sagan y/o Mario Bunge". Como si existiera una sola ciencia, como si la ciencia moderna todavía siguiera vivita y coleando, como si Carl Sagan y/o Mario Bunge hubieran estudiado astrología realmente! ergo sus opiniones no son más que opiniones desde la gruesa ignorancia.

"Perón tenía de mano derecha al turbio de López Rega, que era astrólogo, por lo tanto desconfío de la astrología". Quiere decir que asume oblicuamente que los astrólogos deben ser todos políticos turbios (¡y peronistas!).

"La Astrología es un trucho invento arcaico perpetuado por farsantes que sólo buscan manipular a los crédulos ignorantes, es Religión por lo tanto es sólo una forma más de dominar a las masas". Admitamos que el mercado está lleno de productos truchos y farsantes que ofrecen servicios de todo tipo. Sin embargo me pregunto qué tan falsa habrá sido la astrología caldea si los que la "inventaron" se basaron en ella para lograr dar un orden social a prácticamente todas las esferas de la vida en la cuna de la civilización occidental global actual.

"La Astrología es incompatible con mi religión porque niega la Providencia y el Libre Albedrío". Bueno, pregúntele a cualquier astrólogo humanista qué opina sobre el Libre Albedrío y veremos.

"Si es un astrólogo quien opina sobre la astrología, empezamos mal!". Un sujeto que piensa así, tal vez prefiera que en su próxima visita al dentista lo atienda un boxeador de peso pesado, o incluso le resulte coherente buscarse para tomar clases de armonía musical a algún respetado abogado penalista.

Hay quien argumenta que "hay explicaciones de la personalidad basadas en la psiquiatría o la genética que son más racionales que decir que es por los signos", excusa cientificista para permitirse la arbitrariedad de descartar que la astrología viene investigando hace milenios cuál es la diferencia de nacer en una u otra época del año.

"Es como decir que los chanchos vuelan! y dónde están las pruebas?". Empecemos por diferenciar a los chanchos de los planetas. Y después, propongo: usted alguna vez "probó" consultar a la astrología para resolver algún problema de su vida?

Valiente quien se anima a expresar con todas las letras que
"La astrología es la "ciencia" mas grande del universo. Es la psicología de las estrellas o astros. Hay que estudiarla desde el punto de vista esotérico, o sea, conocer los regidores de cada signo desde el punto de vista del alma. La astrología ortodoxa lo ve desde el punto de vista de la personalidad. Son dos enfoques diferentes de el mismo tema. A la persona que le interesa, tiene que partir de la base de aceptar:
1) Una triplicidad ineludible que es desde el punto de vista humano: monada-alma-personalidad o vida-conciencia-materia. Esta triplicidad se puede definir de otras maneras también.
2) La ley de renacimiento o de reencarnación.
3) La existencia del cuerpo etérico. Esto a su vez es lo que nos une universalmente a todo."


Aunque es muy lindo lo que dice, la respuesta que obtiene es que simplemente, "Todo lo que decís no tiene ni el más mínimo respaldo científico. Son solamente supersticiones." Por suerte aún existe quien se siente impelidx a aclararle a estx escépticx que "En realidad si lo tiene. Pero no son las pruebas científicas que se divulgan. Hay que buscar más allá, pero está. La nueva mecánica cuántica tiene raíces que vienen de los mismos conocimientos antiguos que son la base de la astrología. Hay una cuestión de un condicionamiento muy grande que ha hecho la ciencia moderna occidental que nos hace ser mucho más prejuiciosos de lo que creemos"

Está presente también la voz que aconseja no guiarse por la astrología para tomar decisiones importantes; aunque se sabe que los más importantes magnates financieros la utilizan, y polémicamente surge la mención a más de una primera dama que consultó a los astrólogos para sus maridos presidentes, lo cual de hecho es así hace muchísimos siglos. Sin embargo algunos no pueden creer que a esta altura de la historia occidental se sigan creyendo estas "ridiculeces" de que la posición de los astros determina algo de la personalidad, y tiene razón: el determinismo astrológico es una ridiculez, o no escucharon la frase "los astros inclinan, pero no obligan".

Puede ser que haya muchos astrólogos que parecen estar tan obsesionados con su marco de referencia que rechazan por completo que "el método científico" pueda servirles para algo. Pero esta actitud no es privativo de los astrólogos; la mayoría de la gente dista de andar aplicando conscientemente el método científico en su vida cotidiana, y no sienten por qué tendrían que hacerlo.

Los astrólogos además por lo general pueden permitirse respetar a la ciencia en los beneficios que puede traer su aplicación, reconociendo también sus limitaciones a veces con más claridad que los mismos científicos que la defienden a ultranza. Es razonable pensar que para la mayoría de los astrólogos la ciencia puede parecer "muy complicada", aunque hay que admitir que en general muchos de los astrólogos más eminentes han adoptado un enfoque científico o directamente provienen de las ciencias, sean éstas naturales o sociales.

Lo inverso no ocurre: los científicos que se vuelcan a apoyar la astrología suelen perderse todo el respeto de sus colegas, que no pueden más que considerarla despreciativamente, lo que refleja únicamente su incomprensión e ignorancia. Hay quienes parecen estar tan encorsetados por el marco de referencia científico que llegan a considerar que la aplicación de cualquier método no-científico, como lo es el astrológico, es pura mentira y no puede servir realmente para comprender ningún aspecto de la realidad. De aquí dista un paso para afirmar que si no se tiene una explicación racional que de cuenta de la existencia de un fenómeno, podemos mejor considerar que el fenómeno no existe.

Los astrólogos nos topamos constantemente con agresiones por parte de quienes se ofenden por nuestra inadecuación a los cánones científicos. Se dicen "librepensadores" "racionales" y "escépticos", para evitar asumir que se dedican al dogma y que gozan del refugio en la apelación a la autoridad para ejercer una especie de bullying epistemológico, agitando el estandarte de la inquisición científicista. Cantando sus eslóganes con infames acusaciones, avanzan en círculos con la gastada antorcha iluminista en alto, en una actitud que, más que prometeica, parece digna de cazadores asustados en sus propios patios traseros. De una manera u otra, se nos invita a los astrólogos a callarnos la boca por "charlatanes" cuando no se nos invita a profesar a otra galaxia, mandándonos así al exilio de casi cualquier esquina kósmica donde pretendamos hacer algún aporte. Como si en este mundo la libertad de expresión y credo fuera propiedad privada de los alineados con las verdades de la institución científica. Así sea por disgusto o incomprensión de nuestro aporte, se desprecia a la buena astrología sin mucho diálogo real que digamos.

Dice mi amiga Gi Juliano: "Hay una persecución indescifrable, que no tiene principio ni fin, porque la persecución es un propósito en sí mismo. Es todo muy absurdo, pero revela una cosa: que se pretende que algo o alguien valide por afuera de mí mi propia existencia. Se convierte esto entonces en una cruzada entre Autoreferentes vs Repetidores."

Adivinancia

De Poetas y Mancias

"Adivinancia: capacidad para leer entre líneas un orden invisible que significa al misterio"

Las mancias son métodos para adivinar, es decir, interpretar los signos y designios divinos, a través de algún medio: las cartas (cartomancia), la borra del café (cafeomancia), las líneas de las manos (quiromancia), libros abiertos al azar (bibliomancia), incluso las vísceras de animales muertos (nigromancia) entre muchos otros. Manteia es profecía. La etimología del sufijo -mancia es la misma que en mano y mente. Mentar es nombrar o hacer referencia explícita a una persona o una cosa en ausencia, y no está muy lejos del mentir. Sabemos que las espadas tienen doble filo, y al decir de Nietzsche, se necesitan dos que choquen para que brote la chispa del conocimiento. Por ende, no se pretende en este artículo decir la Verdad, asunto inanotable, velada por el lenguajeo que nos aleja constructivamente del aullido primal. En la dialógica vinculante, inventamos mundos marcando distinciones en la masa confusa de la percepción, creando poéticamente a los entes dotados del Ser. Verbeando nos sumimos en ficciones y relatos, esencias de la existencia humana, como un anclaje o punto de encaje que nos entrama en el torrente del devenir de la historia cultural.

Análisis astromitoetimológico.

Volvamos a Adivinar, es decir, aproximarnos a la divinidad. Dios es un polémico vocablo que proviene del indoeuropeo dyew o dyu, que significa "brillo del día". Aunque sea el Sol el principal Dios de numerosos imperios, encontramos que “dyu” también forma parte de la etimología de Júpiter, dyu-pater, Dios padre. También se escabulle el vocablo entre el Dióscoros griego, Cástor y Pólux, los gemelos o Géminis. También de dyu proviene el nombre Diana, Artemisa griega, la diosa salvaje, apodada Delia por provenir de Delos, que también significa "brillante”. En la isla de Delos nacen Artemisa y su hermano mellizo Apolo, ambos hijos de Zeus con Leto, la diosa del olvido y de la oscuridad nocturna, de cuyo nombre griego puede provenir el nombre Leticia, a través del vocablo latino laetitia que significa felicidad: del olvido emana la felicidad de permitirnos danzar en el umbral del momento presente.

En la búsqueda me encontré ante un portal con un nombre que llamó mi atención: www.mancia.org, una red en español de profesionales de la salud, que se originó a partir de un grupo de estudio de histología (uso del microscópico), que fue denominado "histomancia" por la complejidad con la que se encontraban los estudiantes de medicina al tener que adivinar lo que había en sus misteriosos preparados. También dice la Wikipedia que en el 2000, puerta del milenio, existió un emprendimiento llamado "Manteia", dedicado a la medicina preventiva a partir de la decodificación del genoma de un individuo; su tecnología de vanguardia fue vendida a una empresa de biotecnología llamada nada más ni nada menos que "Illumina Inc.". Estos nombres sugieren la existencia de algún tipo de vínculo entre las mancias y la práctica terapéutica.
Al respecto hablemos de Quirón, centauro que da nombre a un asteroide descubierto recién en 1977. Su nombre significa mano, como en quiromancia, la cual podría ser una de las artes mánticas por excelencia. En el horóscopo Maya, la Mano es el sello asociado con la sanación. Los astrólogos por lo general le atribuyen a este asteroide recientemente descubierto, la imágen del sanador herido y lo asocian con el concepto de resiliencia y la capacidad para sobreponerse a una herida traumática, que se convierte así en una fuente de talento. Este "doctor House" del Zodíaco se asocia por centauro con la constelación de Sagitario. Quirón es el maestro de Asculepio, dios de la medicina, cuya vara suele confundirse con el Caduceo de Hermes, y por cuyos dones para resucitar a los muertos fue castigado por Zeus al pedido de Hades, y convertido en la constelación de Ofiuco que lo representa montado sobre la Serpiente, entre las constelaciones del Escorpión (gobernado por Plutón/Hades) y el Arquero de Sagitario.
Sin embargo hay astrólogos que proponen una interpretación menos literal del mito de Quirón y sugieren asociarlo no sólo con los talentos terapéuticos, sino también con las habilidades docentes, literarias, artísticas en general, y con la capacidad para adivinar usando lenguajes simbólicos.
(1) 

Síntesis dialógica concepto/percepto

Adivinar es captar lo que está implícito, intr un orden que ordena el caos del cosmos, ver el patrón que relaciona las partes del todo, la geometría implicada en la forma que toma la luz en el campo astral, poniendo palabras sobre algo que hasta entonces estaba oculto, invisible, oscuro o misterioso. Como quien resuelve un acertijo, acierta al descubrir en un atisbo efímero de certeza, produciendo el asombro al revelar lo que está en la sombra, como un relámpago que estalla en las tinieblas, exponiendo lo que sorprende, revisando los supuestos, revisionando y aportando nuevos vínculos para expresar una cualidad ignorada del mundo.  
 
Para lidiar con el Misterio de la realidad psíquica indiferenciada, sirve mapear el territorio a través de la lente de algún cristal. Interpretar un designio es leer un símbolo que in-forma, enhebra, cohesiona e integra diversos niveles en la organización de la totalidad. Captar el sentido integrado de la totalidad es epifanía, comunicarlo es profecía. Profesor es quien profesa como profesión, dando cátedra en la catedral académica, siendo el "doctor" uno de los más altos rangos en los dominios de tales logias.

Nunca sobra la insistencia en el cuidarse de idealizar el mapa, de quedarse mirando la lupa, de caer en las garras del literalismo, la idolatría, el fetichismo, y la cosificación del verbo, recordando que el conocimiento es metáfora y no verdad ni realidad, confusión típica que invade y enferma las mentes por doquier.
Podemos sorprendernos viendo un conejo blanco que sale de una galera, pero más magnetismo aún despierta al ojo mirar el mágico agujero negro del cual el animal salió. 

El oráculo fotográfico
 
Al utilizar un medio para adivinar (cartas, café, etc), hay un proceso análogo al de fotografiar una situación. Exponer la cara oscura de una situación revela una dinámica de la totalidad que sin embargo no se observar directamente, sino a través de algún espejo que la refleje, como un "negativo" fotográfico. Por medio de objetos físicos podemos fijar las impresiónes impalpables, para hacer analogías representativas que vinculen el orden manifestado en ese medio físico y los contextos sobre los que se está queriendo reflexionar. Congelamos el instante para poder leer indicios y marcas que permitan definir, en retrospectiva y siempre provisionalmente, lo que está ocurriendo en la corriente caótica de la realidad temporal. 

¿Todo es Relativo?

Al hablar de "relatividad", se suele invocar la máxima que dice que "nada es absoluto, todo es relativo". El relativismo aplicado en ciencias sociales lleva a argumentos subjetivistas, como el construccionismo readical que plantea que "en realidad no hay una realidad", sino que todo es una construcción social. Esto si no es una manera de negar el mundo material, cae en el olvido de nuestra condición humana de habitar en cuerpos físicos, y en todo caso, evidentemente reproduce la paradoja encubierta de que decir que "todo es relativo" es una afirmación absoluta.

Para desatar el nudo al que nos lleva esta frase, podemos cambiarla entendiendo que lo que se está queriendo decir es que "todo lo observado es relativo al punto de vista del observador". Así se incorpora una subjetividad sin subjetivismo, se abre una relatividad que no es relativismo y se incorpora la noción de "vínculo" que une la división entre sujeto y objeto. Inclusive, hasta se rescata la posibilidad de que exista algún contexto absoluto o realidad última, dentro de donde se incluyen todos los puntos de vista posibles.

Esta aclaración que rompe el estado de congelamiento irreflexivo, inercial y reactivo al cual nos lleva el lugar común, sin embargo es polémica debido a la alergia posmoderna a lo Absoluto, señalada por Sergio Trallero en su artículo académico de reciente divulgación. Para tales voces, puede sonar descabellada la afirmación de que la astrología es uno de los pocos marcos de referencia donde se pueden ordenar todos los puntos de vista, posturas o "paradigmas", tal como plantea Jorge Bosia en este artículo; aunque más descabellado aún sería negar que el Cielo es el único contexto absoluto que ha englobado a la humanidad en todos los tiempos.

Vivimos en un universo diverso e inmenso, pero cuyas posibilidades son a su vez finitas. Como plantea Christopher Hyatt en su libro, la cultura es relativa, la biología es absoluta. Podemos vivir de maneras muy variadas a lo largo del tiempo y a lo ancho de la geografía mundial, pero más acá/allá de la cultura, hay ciertas situaciones y planteos que resultan ser incompatibles con la realidad y con la vida: los peces no viven fuera del agua, los bebés no nacen por las orejas... Admitirlo es simplemente reconocer que en la presencia corporal, se registra tanto la vitalidad como la limitación de lo muy "relativo" que es lo propiamente humano.

Sobre la predicción de Einstein

Hace 100 años, Einstein había predicho la existencia de las ondas gravitacionales, las cuales fuero registradas el 14 de septiembre de 2015, al día siguiente del último eclipse solar en 20º Virgo (ver horóscopo en este blog), el 13 de septiembre.

Sobresalen algunos detalles: por un lado, que haya sido el equipo italo-francés "Virgo" el principal colaborador para la obtención e interpretación de los datos; por otro lado, que el eclipse a 20º Virgo haya ocurrido en oposición casi exacta a la ubicación del sol natal de Einstein, a 23º de Piscis.

Al investigar para esta publicación me enteré de que resulta polémico que tal vez no haya sido Albert Einstein, sino su pareja Mileva Marić, quien hizo esta predicción de las ondas gravitatorias; incluso se dice que fue ella, con su habilidad para las matemáticas, quien creó la famosa fórmula E=MC2. También parece ser que lo que había que registrar durante un eclipse no eran las ondas gravitacionales sino la curvatura de la luz por efecto de la gravedad, pero de todas maneras, en este artículo vamos a ir más allá de los detalles técnicos y teóricos, ya que las noticias lo señalan a él y las ondas gravitacionales siguen habiendo sido registradas horas después de este eclipse. 


Se entiende que esta prueba es un grano de arena más a favor de una cosmovisión superadora de la causalidad lineal newtoniana, todavía vigente en diversos campos del pensamiento. La inercia hegemonizante y machista de la Era de Piscis parece ser vencida por mentes como la de Einstein que, a pesar de haber sido reconocido por aportes que parece haberle robado a su pareja, le regaló a ella íntegramente el premio, mereciéndose tal vez con eso el perdón por su aparente misoginia epocal. Con su vuelo imaginativo pisciano planteó el fundamento para un modelo astrofísico que un siglo después sigue sumando pruebas como gotas de agua o granos de arena, en la dirección de una cosmovisión superadora de la causalidad lineal newtoniana que todavía permea los diversos campos del pensamiento. 

El descubrimiento anunciado de las ondas gravitacionales parece implicar que la astrofísica está empezando a incorporar el sentido del oído para registrar las resonancias musicales del cosmos e interpretar así lo que está más allá del espectro de la luz visible. La incorporación de este sentido al conocimiento de la realidad permitiría ir comprendiendo mejor lo que todavía consideramos materia "oscura" y "deformaciones" del espacio-tiempo.

Hasta ahora el grueso de quienes entendían más o menos de qué va un agujero negro, podían comprender que éstos son lugares de tal gravedad que fagocitan a la luz y cualquier objeto que anduviera cerca, resultando así en atractores alrededor de los cuales orbitan las estrellas, siendo éstos el "corazón" de las galaxias. Trasladando esta concepción al plano interno, podemos reintroyectar una proyección humana, y antropomorfizar los "agujeros negros" mediante una metáfora cuasi-psicoanalítica: nuestros contenidos psíquicos se organizan en espirales complejas en torno a "agujeros" atractores, puntos ciegos que por su enorme gravedad no pueden ser razonados ni vistos directamente con el ojo de la carne... aunque escuchando la música que mana del centro se puede captar la estructura sutil que cohesiona el campo energético o astral.

En mi horóscopo para los eclipses de Septiembre 2015, propuse que estos traían una actualización de nuestra percepción a una mayor resonancia con la totalidad y un llamado a seguir el mensaje que mana de la trompeta del ángel del apocalipsis que abona el cambio de paradigma individual y global, para que se ablanden los miedos y las fronteras del Ego y nos permitamos abrir más el Corazón al Otro. Creo que esto se concreta a un nivel global en la divulgación de este descubrimiento científico días antes del próximo eclipse: al haber "escuchado" por primera vez las ondas gravitatorias que manan de la colisión entre dos agujeros negros, podemos llevar la metáfora antropomórfica un poco más allá, jugando imaginariamente con la posibilidad de que los corazones que se atraen ciegamente por la gravedad de sus centros, al fusionarse expanden ondas "musicales" que pueden modificar el tejido de la realidad.

Tal vez este sea un pequeño pero decisivo paso en el a veces extraviado periplo de la cosmonáutica occidental, hacia el reconocimiento a escala masiva de que, si queremos ver en la aparente oscuridad, cuyo misterio desde el centro al fondo nos magnetiza, debemos empezar por legitimar lo que podemos "sentir que con los ojos cerrados se ve"...

Sobre las proyecciones

Suele ligarse a la astrología con “el cielo” y al tarot con los fenómenos “psíquicos”, cuando más bien digamos que la astrología se ocupa de la relación cielo-tierra, mientras el tarot refleja el plano psíquico a través de imágenes en un medio físico. Por polaridad, excluír perceptivamente una cara de un fenómeno, la hace aparecer manifiesta como un fantasma o una “más-cara” sin cuerpo en otro lugar interno, como una sombra en un espejo oscuro... Este lugar "oscuro" es fértil para convertirse fácilmente en un chivo expiatorio donde se proyecta lo negado y desconocido de mismo y cualquier propio nudo no-consciente.

Para evitar o desatar estos enrosques se recomienda empezar por relajarse un poco y asumir la relatividad de cada punto de vista, para empezar a reflexionar sobre la naturaleza del cristal que compone cada lente. 

Sin embargo la proyección es inevitable y dinámica en la comunicación. Por lo general sin reconocerlo ponemos activamente al otro en un lugar donde se le suponen expectativas no reconocibles por uno mismo. Si ocurre la sinergia, esa ceguera inicial de la polarización genera una danza que avanza hacia un destino signado por el punto de partida, aunque a su vez imposible de predecir por la creatividad inherente de los procesos vitales. El recorrido inexorable es atravesar el derrumbe de los fatalismos reduccionistas en el autoboicot de las estrategias inicialmente exitosas, pero fundamentalmente controladoras y manipuladoras, que se toxifican bastante típicamente en culpógenas y estériles en su polémica.

Digo, cuando discutimos con una postura, en general es una proyección del residuo de nuestro propio modo de pensar, acusando de maldad o de incoherencia sin reconocer la propia saña malsana.

Por el pensamiento binario categorizamos más cuadrado, y por eso podemos llegar a plantearnos que el tarot o la astrología son algo espiritual o psíquico, y no también físico, artístico, eidético, etc. También podemos pensar que es una pseudociencia religiosa y por ende atribuírle una ideología autoritaria. En ambos casos opera el reduccionismo y la proyección culpógena.
 

Puede ser nefasto que se traspapele una dimensión porque deja un agujero negro de aquellos... Cualquier Otro es un Misterio, y a veces se vuelve preocupante el mal que los miedos no reconocidos pueden generar. Si no fluye el coraje, el corazón se estanca y al subir las aguas, se apaga el fuego y aparecen los dolores de articulación, la hinchazón por acumulación de pasado, la tos nerviosa, la irritación y otros males.

Estas reacciones alérgicas a lo desconocido son socialmente aceptadas como pantomimas de pertenencia social, neutralizando la importancia radical de la salud espiritual, que se convierte en un atributo de seres sobrenaturales que son inmediatamente idolatrados y endiosados por el mismo mecanismo del pensamiento binario. La pregunta es… ¿puede realmente haber individuos que posean más atributos espirituales que grado de pertenencia natal a un linaje cultural, o identidad a si mismos? Mi respuesta es NO: todos tenemos atributos "espirituales" justamente por auto-similaridad cósmica y pertenencia a un determinado espacio-tiempo diferenciable


Muchas veces proyectamos, pero también nos colgamos proyecciones ajenas, que terminan siendo nuestra auto-trampa. En vez de cuestionarnos y movernos, quedamos ubicados en cómodos lugares comunes, corsetes de falsa conciencia. Una expectativa frecuente sobre los idolos, es su posibilidad de "traer algo del futuro" o digamos, de predecir algún suceso. Sin querer logramos que ocurra lo que pretendíamos que iba a ocurrir, o lo efectivizamos intencionalmente aplicando un poco de ciencia. 

Al fin y al cabo, han recibido los astrólogos por parte de los "modernos" una desestimación inmerecida por sus intentos de aportar algo útil a la sociedad con sus aproximaciones predictivas analógicas. Incluso más ampliamente se ha condenado peor aún la utilización de la vía intuitiva directa hacia la realidad, considerándola vaga, cuando no primitiva, retrógrada, aberrante, herética o demoníaca. Es un claro chivo expiatorio del pensamiento moderno, que dista de asumir explícitamente las bases de su epistemología materialista. Se cuestiona al Otro, tanto sea por que lo haga bien o mal, criticandolo sin en el fondo poder comprenderlo...

En los albores del siglo veintiuno hay una búsqueda extendida por salirse de estos esquemas mercantilizadores. Empero, cuando la haces bien, siempre hay alguien para juzgarte, negativa o positivamente, según las famosas categorías cuadraditas y culpógenas que son parte de aquella dinámica polar, incluso peor cuando están teñidas entre alabanzas por humildad y odas espirituales o alusiones a la divinidad. Aún, hay gente a la que le encanta ocupar ese papel en vez de asumir que lo suyo ni siquiera es la humildad, sino la aceptación de las propias limitaciones, capacidades y clarificación de lo que se tiene para dar. Luego están quienes se decepcionan ante la incapacidad de respuesta a la expectativa, cuestionando los propios logros; o por la inversa, aplaudiendo el colmo del lugar común.

La decepción y la desilusión son parte del proceso de la realidad. El problema es la intolerancia que enmascara un agujero negro por no poder tolerar su presencia, en vez de sentir lo que hay más allá realmente. No para decir que uno sabe mejor cómo es, sino para no quedarse pegado a la apariencia y a la imagen como una cáscara de kinder vacía.

Ante la dificultad actual para la entrega a lo desconocido, existen numerosas nuevas herramientas que mantienen todo bajo control y atraen buenos espíritus, o alejan a los malos. Desde las aplicaciones en el celular para saber en qué fase está la luna, hasta los aros de cebolla fritos en aceite de coco orgánico; el problema es que confundimos espiritualidad con poder, jugando a conviertir cualquier agujero en una obsesión que deviene en un consumo irrefrenable por taparnos "a la última moda".