¿La Predicción Astrológica Condiciona nuestro Libre Albedrío?

Al respecto de las picantes polémicas que se despiertan cuando cualquiera menciona las "técnicas predictivas" de la astrología. Empecemos por analizar la pregunta:

"¿Se puede predecir algo con la astrología?"

Antes de intentar responder esa pregunta, notemos que es una trampa. ¿Estamos pidiendo permiso o planteando una condición de posibilidad?. Pareciera que en un nivel del campo "estuviera prohibido" predecir algo con la astrología. Esta prohibición viene de siglos de antaño cuando quien erigiera la carta astral del Emperador podía perder la cabeza, y con esto me refiero muy literalmente, a tiempos bien pretéritos a la invención de la Locura.

Si estamos planteando la condición de posibilidad, de factibilidad, de realidad de la capacidad astrológica para predecir al menos algo minúsculo, podemos respondernos tanto que sí como que no.

Cuando la respuesta es que "no se puede predecir nada con la astrología", podemos pasar a preguntarnos, ¿cómo que no? ¿¿por qué no?? así, con indignación. "ay calmate, por qué esa indignación? qué soberbia"

¿Por qué la indignación? por negarle a alguien una genuina percepción.

Como si nunca hubiéramos escuchado algo así como (parafraseo): "una vez me hice una consulta astrológica y me dijeron cosas tan exactas que me habían pasado y que me iban a pasar, que me pareció espeluznante, me dio miedo y no volví más".

Como si nunca se nos hubiera caído la mandíbula en un espasmo tremendo con cataratas de fichas al meternos medio de rebote a leer en algún sitio de internet cuáles eran nuestros tránsitos actuales (obvio que después de esto terminamos yendo a comprarnos la parte que había que pagar para saber un poquito más).

Si no tuvimos ninguna de estas dos experiencias (ni la ajena ni la propia), e igual decidimos que "no se puede predecir nada con la astrología", definitivamente nos falta chocolatada y no estamos a la altura de proseguir esta conversación con seriedad, respeto y transparencia. (puede ir ya presionando el botón con una cruz o al mismo tiempo alt + f4 para irse a calentar una pava en la hornalla)



Pero si es que ya sí tuvimos alguna de estas dos experiencias (la ajena y/o la propia), y habiendo aún inclusive estudiado seriamente alguito de Astrología, seguimos prediciendo que "no se puede predecir nada con la astrología", no sólo estamos ejerciendo la reproducción del hipócrita discurso del falso escéptico que por ignorancia o rigidez malentiende de muy gruesa manera lo que es verdaderamente una Ciencia, sino que además estamos ante la auténtica oportunidad de disfrutar por primera vez de mezclar con la pajita los dos hielitos del trago amargo de que no tenemos ni la más pálida idea de lo que carajo realmente pueda a ser y hacer la Astrología.


Volvamos una vez más a retomar la respuesta de que "no se puede predecir" (, me refiero a la de que "no se debe predecir"). Esto principalmente puede ser un moral fruto del religioso arbol del conocimiento del bien y del mal: "¿Cómo osas adelantarte, miserable ser humano, a los caprichosos deseos de Dios?" dice con voz ronca y burlona un peludo diablo disfrazado de sacerdote que ofrenda su eyaculación en cada masturbación a Un Dios único, bien macho (y dicho sea de paso también facho).

Bueno, está por ahí cerca una versión más soft de esto mismo, la que titula este artículo y que se pretende justificar en un vocabulario cuasi-Pavloviano de que "la predicción te condiciona", o bien en un concepto con tintes reformistas aunque aún con bien Luteranos católicos tintes, "es que la predicción va en contra del <<libre albedrío>>".

"Claro, porque somos tan libres de todo tipo de condicionamiento...", suena risueña irónica otra voz burlona, pero esta vez, atemporal, de un niño, o de una niña, o de une niñe subido entre risas al caballo de la imaginación.

Padres y madres que nos condicionaron, autoridades de escuela que nos condicionaron, publicidades por doquier que nos condicionaron, sociedades enteras nos condicionaron. Aún peor, y tal vez más duro aún: la suprema inteligencia de ciclos cósmicos inertemente repetitivos tan mecánicos como las agujas de un reloj ¡nos condicionaron, y nos seguirán condicionando!

Es que la Astrología no se ocupa más que de reconocer las CONDICIONES cósmicas de cualquier acontecimiento. Y para qué sirve a lo propiamente humano, sino para que devengamos conscientes de tales condiciones, y así podamos liberarnos de la repetición ciega de sus consecuencias en cada nueva vuelta que damos.

Y si hablamos de la carta natal, es decir, la carta astral del momento de nacimiento e inicio del ciclo vital de cualquier tipo de entidad, la Ciencia Astrológica ha desarrollado en la mente humana a través de los milenios y aeones, una cantidad innumerable de conceptos y técnicas de análisis de tales condiciones, tantas como para tirar al techo. Con exóticos y altisonantes nombres para quienes lo miran por tevé, algunos tan tradicionales que no sabemos ni pronunciarlos, o peor, que cuando alguien los pronuncia nos generan asquito probablemente porque nos pone de cara frente a nuestra propia ignorancia al respecto.

Pero es que la astrología contemporánea ha convertido la "técnica astrológica" en sí en el nombre de algo parecido a un monstruo. Es que si hablamos de la aplicación de una "técnica" en relación con los procesos de la vida, hay quienes se autodefinen "humanistas" que se pueden ofender como si habláramos de la mismita razón instrumental que nos llevó desde Auschwitz y la Bomba hasta Google y Facebook pasando por el viaje a la Luna y el 2001 de Kubrick. Pero mientras hablamos mal de la "técnica" seguimos jodiendo con el más básico esquema del balance de elementos sin aplcar un análisis de regencias mientras escupimos las papitas sabor jamón y el pochoclo de maíz genéticamente modificado para resistir cualquier veneno con las que nos llenamos la boca ahorrándonos así de reflexionar pensar y articular bien dos conceptos.

Podremos empezar a utilizar una herramienta sin saber cómo está construída, pero no podremos avanzar mucho en su práctica si no le hacemos una ingeniería inversa para poder modificarla según nuestras necesidades. De la misma forma que podemos empezar a hablar un lenguaje sin ser conscientes de sus reglas internas, cosa valiosa para un recién iniciado, pero merecemos reconocer que si no nos sentamos a aprender las reglas de conjugación y el análisis sintáctico, difícilmente podamos entender los textos y discursos de quienes sean más letrados. De la misma forma que no podemos transformar nuestra forma de usar las uñas y dientes con violencia si no empezamos por reconocer que somos capaces de usar uñas y dientes con violencia, tampoco podemos pulir con responsabilidad nuestra capacidad de influencia, si no empezamos por reconocer la noción misma de INFLUENCIA.

La Astrología contemporánea suele también renegar de esta palabra, ya que hablar de la "influencia" de los astros es confuso para los fanáticos del morbo de la ciencia dura, que incapaces de concebir con su pirámide de cuatro caras una "influencia" que no implique causación física material medible. Por eso hay quienes prefieren que en astrología en vez de "influencias" hablemos de "correlaciones" o "sincronicidades", incluso de "incidencias internas" e "impregnaciones psicofísicas".

Pero a ver, si pretendemos "descondicionarnos" de los mecanismos habituales que nos tienen patinando ciegos en la rueda del hamster, primero empezemos por reconocer en qué rueda de hamster estamos corriendo y desarrollemos el músculo correspondiente para hacerlo conscientemente, y recién ahí tal vez nos planteemos si realmente necesitamos "descondicionarnos" o más bien "evolucionar" en esas condiciones inevitables, y empecemos a pensar en desarrollar nuestro propio estilo para correr en esa rueda.

Esto es un drama que duerme en la raíz de nuestra misión más básica en este planeta: la de reconocer y asumir nuestra condición humana.

Volviendo al tema de la Predicción Astrológica, podemos preguntarnos "¿qué es predecir?", veamos la etimología de "predicción": acción y efecto de decir algo antes de que ocurra. (pre- = antes; dicere = decir; -ción = acción + efecto) Es decir, si yo puedo predecirle a alguien algo que le va a pasar porque está marcado en su carta natal, eso es una acción que tiene inevitablemente un efecto sobre lo predicho. Esto puede implicar que el mero hecho de hacer una predicción, así como el método por el cual llegamos a tal conclusión, modifica de por sí lo predicho. Sostengo que nunca se puede predecir algo con total exactitud, pero sí se puede predecir con mayor o menor precisión según las técnicas y métodos a aplicar, así como de la pericia predictiva de quien las aplica. La Astrología en lugar de "agregar condicionamientos a la vida de quien consulta" en este sentido se ocupa de develar los condicionamientos vigentes e inevitables, y al permitirnos verlos, habilita la percepción de las múltiples vías alternativas de canalización para lo mismo.

Cito al respecto los significados atribuídos al asteroide de la musa Urania (nro. 30): "la celestial", Musa de la astrología, la astronomía, la geometría y las matemáticas. Representada portando una corona de estrellas, mirando hacia los cielos, midiendo un globo terráqueo con un compás. Aporta capacidad predictiva y poderes psíquicos, con un estilo idealista y devocional, muy buena para la astrología, el sacerdocio y la magia, así como para ciencias exactas, matemática, lógica. También indica capacidad didáctica a través de medios artísticos en general.

Es en todos estos sentidos que mi postura al respecto de la Astrología es que no puede no ser predictiva. Si le hablo de sus energías astrológicas abstractamente a una persona que se acerca a consultar en búsqueda de "autoconocimiento", me quedo en la paja mental, excepto que pueda llevar este "autoconocimiento" a un plano práctico, ayudando a resolver cuestiones concretas de su vida cotidiana. De hecho decir que "Sagitario es idealista" o "Tauro es sensual" o "Libra es indeciso", etc., estoy ya prediciendo formas de ser y tendencias de acción y rasgos de la personalidad, etc, aunque siempre teniendo en cuenta que la forma en la que describimos las energías astrológicas "influye" en la forma en que las vivimos, y asimismo, varían según los marcos epocales y paradigmáticos.

Sin embargo me parece aún más importante que la pregunta "¿qué es predecir?", preguntarnos "para qué queremos predecir?". Pues la respuesta que yo elijo es: para que podamos después PRESCRIBIR qué se puede hacer para PREVENIR posibles desenlaces evitables e indeseables. Hay quienes gustan de predecir para vanagloriarse de su capacidad intelectual, para ejercer poder e influencia, para juzgar las formas de ser y de actuar de las demás personas según sus propias subjetividades. También lo he hecho y tal vez a veces lo hago. Pero en la medida que lo reconozco, lo puedo trabajar, pulir, elaborar, superar. Por esto es que sostengo que negar en principio la posibilidad predictiva de la Astrología, es negar asimismo la posibilidad de superar la visión "predictiva" de la astrología para acceder al nivel emancipador y creativo al cual nos propulsa.

Pongamos un ejemplo de la utilidad positiva de la predicción: si yo quiero emprender un viaje en barco, por una cuestión logística, quiero saber cuáles son las condiciones climáticas antes de zarpar. Para lograr con éxito llegar a buen puerto, me conviene salir en determinadas fechas del año y no en otras, en determinados momento del día según la marea, y no en otros, e ir por determinados lugares según cómo sople el viento, y no por otros. Si tengo a mi disposición una herramienta técnica con la cual puedo hacer una predicción meteorológica con la cual ahorrarme un mal viaje, ¿por qué no usarla?. Si hubo gente que se mandó antes que yo a navegar las grandes aguas, ¿por qué no explorar ese territorio teniendo en cuenta sus mapas desarrollados?.

En este sentido me parece que la aplicación de una técnica predictiva de cualquier índole es, antes que una pretensión de omnipotencia fruto del deseo de controlar al Otro o a la Vida, más bien un acto de humildad, sabiduría y honra por los antepasados que me permite alinearme con los procesos de la Voluntad Cósmica para que pueda servir a Su propósito. Por el contrario, me parece que la pretensión omnipotente sería justamente la de renegar de tal legado y mandarme sin un mapa a remar en la tormenta.

1 comentario:

  1. para empezar, me gusta el lenguaje familiar y osado del articulo. es genuino

    por otro lado, está bueno que hagas explicito que la astrologia es predictiva en sí misma, hasta en un punto en que la persona no se esté dando cuenta que lo es

    ponele cuando ves una carta natal de una mina con venus cuadratura urano y sabés que esa persona va a tener noviazgos cortos, chongueos multiples o novios que viven lejos

    ahi ya estás prediciendo de cierta forma

    o cuando ves tránsitos y ves que para cierta fecha va a haber una conjuncion saturno-plutón y sabés que ese ciclo indica guerras de cajón

    hay varias maneras de abordar la faceta predictiva de la astrologia

    la astrologia entendida como estudio del devenir del tiempo ya te está indicando que es predictiva en si misma

    ResponderEliminar