Astrología y Autoritarismo: cuando la Razón se muerde la cola

     Sintetizo a continuación algunas ideas con las que me encontré en esta investigación donde se interroga sobre la disposición psicológica de quienes leen y escriben horóscopos. Allí se examinan críticamente algunas investigaciones de Theodor Adorno acerca de la Astrología, sobre las que había escuchado antes. Theodor Adorno dedicó su obra a desentrañar con agudeza los mecanismos del autoritarismo fascista. Enraizado en la teoría crítica, basada en la Razón tanto como "fuente de conocimiento" como "fuente de nuestra humanidad en común"; Adorno sostuvo que una sociedad racional implicaba que sus miembros participaran y hagan una contribución. Al contrario, una sociedad irracional es la que prohíbe, excluye o se encarga sistemáticamente de desempoderar a ciertos grupos de la participación.


     En su libro "Bajo el Signo de los Astros", Adorno sostiene que el consumo de horóscopos astrológicos representa la mercantilización de lo irracional, la objetificación cultural, la expresión máxima de la homogeneización de las subjetividades bajo el yugo del discurso dominante a través del poder mediático: 
     En su estudio sobre "La Personalidad Autoritaria", Adorno asocia los rasgos fascistas de la personalidad con tendencias a creer en la astrología, lo paranormal y las pseudociencias. Explicaría que la creencia mágica sería una fachada para encubrir sentimientos de superioridad anclados en supuestos evolucionistas.
     Estos estudios seminales han planteado lineamientos que fueron seguidos al pie de la letra por el pensamiento académico contemporáneo alcanzando diversos resultados. Algunos que lo han leído y muchos otros que no, incluso aún sin haber escuchado nunca estas tesis las repiten en sus variantes, no dudando en considerar a la astrología inferior en su capacidad de aporte al pensamiento que las demás ciencias "racionales".
     << Adorno se las ingenia para interpretar el resurgimiento de la astrología según las complicaciones que resultan de la organización del trabajo en general y de la de la ciencia en particular. La astrología no sería más que un tapa-agujeros sin valor intrínseco que tendría como función, más o menos ilusoria, la de llenar el hueco que separa los campos cognitivos (sobre todo astronomía y psicología) sin una relación manifiesta:

    Cabe indagar cuán vinculada estarán realmente la astrología, las pseudociencias y lo paranormal con el autoritarismo, evaluando el discurso no sólo de sus seguidores sino también por qué no de sus detractores. Pareciera que la Astrología es un asunto público que funciona muy bien como chivo expiatorio donde se escupen las culpas en la batalla entre ciencia y religión. Mientras tanto, es innegable que al interior mismo del discurso astrológico existen quienes reproducen distintos tipos de discurso social, habiendo quienes hasta se merecen la etiqueta de estar del lado de la clase dominante. Sin embargo sea esto cierto en algunos casos, en ocasiones estas acusaciones son isomórficas a los binarios acosos ideológicos y políticos, de "nosotros" contra "ellos", donde si no estás con nosotros en contra de ellos, estas con ellos contra nuestro. Este clásico e insufrible pensamiento monocromático no puede evitar asociar al "otro" con algún nivel de autoritarismo.



"La razón instrumental en la forma de la industria cultural así se vuelve contra la razón y el sujeto racional. Este silenciamiento de la reflexión es la irracionalidad sustancial de la razón iluminista."

    Adorno esoboza al consumidor de horóscopos como un sujeto débil e irreflexivo, en conformidad con el mundo en el que vive, y a la espera de las promesas que auguran los astros. Éstas le librarían de pensar por sí mismo y actuar según su deseos auténticos.
Sin dejar de asumir que la ideología de la clase dominante controla totalmente el discurso de los medios masivos de comunicación, Adorno presupone un lector ciego, irreflexivo, a-crítico, desconectado de sí mismo. A este personaje que además posee rasgos fascistas, lo apoda "Crank": un pseudo-erudito que cree estar a la moda intelectual escudándose en ciencias mágicas, para ocuparse de un mundo interno espurio y encubrir sus prejuicios raciales.


 "El semi-erudito quiere entender para sentirse superior, pero no está en posición de llevar a cabo complicadas y desapegadas operaciones intelectuales".


     Por su parte, Patrice Guinard en "El Manifiesto" entiende que según Adorno, los horóscopos astrológicos << se apoyan en el sentido común, refuerzan los valores aceptados y están "en armonía con la industria cultural en su conjunto". Dicho de otro modo, éstos no vehiculan ningún conocimiento particular sino que reflejan las opiniones comunes y los prejuicios compartidos por el lector, los astrólogos y los responsables de la producción general de masas.>>




"La opacidad de la astrología no es otra cosa que la opacidad predominante 
entre diversos campos científicos que no podrían ser reunidos de forma significativa." 

     Del mismo modo, el astrólogo sería el que viviría de esta ruptura y de la insatisfacción popular creada por la división social del trabajo en su conjunto: 


"La locura astrológica puede ser interpretada principalmente como la explotación comercial 
de esta ruptura y de este humor, la una y el otro presuponiendo y corroborando tendencias retrógradas.">>
       

     Adorno luchaba con puño y letra contra el pensamiento autoritario. Sin embargo
desde su incisiva discriminación, rechaza al discurso astrológico considerando su propia visión superior a las de esos locos que creen en la magia y otras pseudo-ciencias para sentirse mejor. El doble filo de su estocada refleja un grado de exclusividad ideológica que él mismo denunciaría como inconducente y digno de una sociedad irracional. Los prejuicios implícitos, por ejemplo en las categorías de "paranormal" y "pseudociencia", así como en su concepción del receptor de horóscopos como un sujeto débil, dependiente y sometido, pueden ser cuestionados junto con la validez de sus tesis, al menos en generalizar su conclusión de que el discurso astrológico reproduce la ideología de la clase dominante.
  
    La dialéctica de lo (ir)racional evidentemente se muerde la cola y tal vez no podamos zanjarla si seguimos pretendiendonos modernos al mordernos los codos, disputándonos quién posee la Razón, en vez de que ésta discurra.


2 comentarios:

  1. El lubro de Adorno lo tengo y esta bueno aunque cae en un pozo al hacer una critica de algo que es REAL pero que tambien podria ser muchisomo mas profunda si la critica viniera desde un astrologo ya que sino se le saltean unos cuantos puntos.

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  2. No he leído el libro de Adorno. Sin embargo, en el artículo que acabas de publicar es evidente que este autor tiene algún prejuicio intelectual. Acusar al "otro" de lo que uno mismo padece, es no saber reconocer la propia "sombra"

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