Eclipse Solar 8/3




Imágenes simbólicas para el grado 18º Piscis:
"Un químico trabaja en un laboratorio lleno de retortas, frascos y dispositivos de medición."
"Un maestro le enseña a su discípulo"



En torno a cada eclipse hay un orden implicado de coherencia argumental, que se teje como una hebra a través de ventanas en el tiempo. Esta luna nueva en Piscis depura este verano sudamericano en el que sudamos bastante al ver las estructuras que subyacen donde nos ubicamos donde podemos para intentar, dar un salto acuariano y encontrarnos más allá de las grietas que supuran. Lo inefable no cabe en los marcos de referencia, no hay coherencia en algún borde en que emerge una dimensión creativa. Los huecos que no dan coherencia son en realidad agujeros cósmicos por donde el ciclo pide saltar. Es ahí donde irrumpe la marea neptuniana que invoca sabiduría olvidada y obvia que comprende sin bordes la totalidad, reflejando el sentido del fondo vivido.

Los marcos de referencia atraviesan una gravitación telúrica intensa entre la luna nueva eclipsada en el príapo, el perigeo de la órbita lunar donde la vemos más grande, y júpiter en exacta oposición en el punto más cercano a la tierra en su orbitar retrógrado. Su impresión en el imaginal da claridad de registro de lo que nos incomoda u obtura, para deshacernos de lo que nos interesa mover.
Piscis abre a una percepción mucho más resonante en sintonía, con el lugar que cada quien ocupa en la totalidad.



Como olas en el viento, las alas del ángel sobre la espuma del mar, con campanas se llevan las nubes lo humedecido por el recuerdo, la bruma donde reposa el acuerdo perceptivo. 
El noumen habla compensatoriamente, a través de los símbolos que se elevan estandartes en la liturgia colectiva.
Imagen tomada de otro recomendable horóskopo para este mismo eclipse.


Antes de que se haga efectivo el nuevo inicio del ciclo en Aries, para el que nos venimos preparando, necesitamos un último shock de espuma pisciana que nos destape las cañerías y nos depure las puertas de la percepción para encarar lo nuevo. Como condenados por una maldición china, nos toca vivir en tiempos interesantes, que a veces son tenaces en su exigencia de que cada quien saque de la galera sus capacidades creativas más auténticas.

En piscis, se diluyen los fantasmas de todo lo que quedó sin resolver en el último ciclo. Estos días podemos sentir una necesidad de recluírnos en nuestros más íntimos sentimientos, reflexionando sobre las cuestiones que más nos atrapan, aún parezcan excentricidades improductivas. Es tiempo de retiro, de bajarle el volumen a la radio, de conectar un segundo con la textura del silencio de fondo, para remontar el impulso salvaje que traerá la próxima lunación ariana con otra dosis de urano cuadratura plutón iniciando un nuevo ciclo zodiacal.

Las estructuras en las que nos basamos dan hasta cierto tope de voltaje en la circulación de la energía por las redes que en tales estructuras se sostienen. Los puntos de vista que se fijan a nivel corporal, son nudos que bloquean la circulación son los lugares de donde nos agarramos identitariamente, para evitar el contacto con lo desconocido real inefable que nos aterroriza de tan familiar que resulta. Esta lunación lo que trae es un último tsunami de información a nuestra estructura de creencias, para que se horaden aún más los vacíos que ya estaban abiertos y se exprese con más naturalidad lo que tal vez en otra ocasión hemos callado

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