De amores y muertes

Ocurre en la vida que a veces uno conoce y se siente atraído a personas de las que se va enamorando en cierto sentido. Sentimos fascinacion y entusiasmo por el encuentro, que genera una sinergia novedosa. Esto ocurre también con ciertas ideas o posibilidades que movilizan la pasión revelando una dirección nueva.
Sin embargo para que tal proceso madure es menester la desilusión. En cierto punto, al lidiar con lo que trae el proceso, la incomodidad y las ganas de huir pueden aparecer fácilmente. Este intento de negación del compromiso que implica el impulso inicial, complica el devenir de maneras que pueden incluso resultar lastimosas.
Como una actitud reactiva, comienza la mente condicionada por el pasado a interferir. Se ven viejos fantasmas que obturan el registro real, comparando la situación actual con ideales que estan basados en otras experiencias ancladas en la memoria, lo que genera una disonancia interna y una ambivalencia a la entrega.
El tejido vincular que se va complejizando, desarrolla en los umbrales críticos de transformación mutua texturas que son realmente ásperas para cualquier ser humano que teme a la muerte. Entonces la huida nerviosa y reactiva ante el límite inevitable, se enmascara de una actitud narcisista de superioridad, omnipotencia y trascendencia ante la 'bajeza' de la actitud percibida ajena.
Una manera de lidiar con el dolor que produce el desgarro que la resistencia genera es mediante el uso de sustancias alteradoras de la conciencia. Otra es la práctica espiritual metódica y rigurosa. Ambas pueden ser adictivas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario