El camino de regreso...

En el andar cotidiano por el mundo a veces nos encontramos con situaciones y realidades que atrapan nuestra atención, generan sentimientos cruzados, discusiones que demandan energía emocional, y hasta logran inmiscuírse en nuestros sueños... Puede ser difícil ver cómo estos temas son un espejo de lo que nos está pasando, y entonces andamos tratando de resolver algún problema por fuera que en realidad se perpetúa hasta que lo resolvemos por dentro. Podemos incluso encontrar un espacio institucional donde se busca operar sobre una dinámica macrosocial, que si hilamos fino, desde el vamos esa dinámica ocurre en casa...  

Sin embargo, por más que muchas veces digamos que el cambio "empieza por casa", primero necesitamos "volver a casa", y a veces eso se hace difícil porque nos damos cuenta que estamos verdaderamente perdidos en la neblina... enganchados en la trama o el guión de alguna película que nos llena el vacío de sentido, alimentando nuestros sueños diurnos para no registrar las pesadillas nocturnas.

A veces, nos encontramos enroscados luchando contra enormes monstruos; en el mejor de los escenarios posibles, luchamos con un equipo, en grupo; en el peor, estamos solos y enfrentando molinos de viento... En cualquier caso, mejor que andar sufriendo por la pérdida de sentido, buscando venganza, juzgando y culpando a quien ande por ahí, resulta mejor cooperar con quien conozca el terreno en el que estamos perdidos, que nos ayude a disipar la neblina, o ver a través de ella, para identificar cuál es el verdadero problema, vislumbrar un horizonte que oriente, y trazar algún mapa para volver al camino, y emprender el regreso a casa, a sabiendas de cuál es esa tarea que tenemos que hacer para autosuperarnos... y todavía, ahí es donde el laburo recién empieza!

Siempre hay una razón que nos evita mirar cómo andamos por adentro, con eso que vemos afuera... pero hacerlo sí que da buena pasta para crecer.

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