Astrología oracular y contemporánea



Suele verse difundida al público una astrología adivinatoria y predictiva, que en su vertiente más pedorra la encontramos en diarios y revistas como horóscopos de la suerte para los tiempos que corren según tu signo solar, que frecuentemente no tienen firma ni están escritos por astrólogos. Atravesando una amplia escala de grises, hay una vertiente muy rigurosa conocida como "astrología horaria”, que también es predictiva pero cuya función es más bien oracular, es decir que se dedica a responder preguntas.
En general los astrólogos argumentan que es la “sincronicidad” lo que fundamenta estas prácticas: “como es arriba es abajo, así que miremos para arriba para comprender lo que está abajo". Muchas veces se agrega incluso, una elección consciente del momento en el que realizar un acto o decisión, es decir, "hagamos las cosas aquí abajo cuando más convenga según lo que está arriba”. Sin embargo, esta astrología que pretende instrumentar la sincronicidad a favor de los deseos del yo consciente que consulta, se fundamenta más que en la sincronicidad, en el gen del cagaso controlador reptiloide que tenemos adentro. Frecuentemente se consulta a los astrólogos para asegurarse que los astros estén a favor del consultante al iniciar una empresa o casarse, cosa de poder echarle la culpa a algo o alguien externo después, o en todo caso, asegurarse el “sabio” astrólogo una clientela estable y dependiente, que lo consulte miedosamente ante cada cambio o decisión importante que tenga que tomar.
Esta predisposición deviene en supersticiones de todo tipo, y algunos incluso han desarrollado conjuntos de rituales adosados a sus prescripciones, como “qué día conviene hacer plantar las moneditas para generar riquezas”, lo que se presta muy fácilmente a asociación con ideas como “este mes los días múltiplos de 3 el amor está a tu favor” y “cuál es el arcano de tarot para este año según la numerología”.
Recordemos que los calendarios están relacionados con los ciclos solares o lunares, y algunos más que otros. Puede haber fechas fruto de patrones matemáticos que llaman la atención, como el 11/11/11 o las “lunas azules” que hay una vez cada año, fechas a las que se les suele atribuir propiedades mágicas que potenciarán tus rituales. Por más que los calendarios rijan la vida mental de grandes masas humanas, son configuraciones que nacen en el orden socio-cultural y pertenecen al nivel mental. Sabemos que el nivel mental puede afectar la realidad física, por lo tanto no pretendo decir que estas fechas no puedan tener alguna propiedad especial que se pueda utilizar para hacer algún ritual; sin negar el potencial oracular de la astrología, lo que pretendo señalar es que las más de las veces se mezclan estas cosas que tienen poco y nada que ver con la astrología, la cual excede ampliamente el nivel de la mentalidad cultural y se sostiene en cambio en fuerzas telúricas de escala interplanetaria que operan de un modo incontrolable para la voluntad humana.
Resulta valioso sincronizarse con las fases de la luna, y tener en cuenta las fases de ciclo de los demás planetas, por ejemplo cuándo están retrógrados, para enfocar la conciencia en el proceso y comprender mejor el significado de los resultados obtenidos. Sin embargo son relativamente pocas las personas que se manejan con esa conciencia, y además hay que admitir que no hace falta saber astrología para estar en sintonía con ese proceso; mientras que hay una gran mayoría, que incluso a pesar de saber sobre astrología, sigue débilmente los consejos unilaterales de un manojo de charlatanes y parásitos, que en nombre de la astrología se llenan los bolsillos con mucha parafernalia y poca sabiduría, ofreciendo por televisión (y canales de youtube) soluciones mágicas que cumplirán los deseos de sus clientes. Esto es un grave mal de época que debe distinguirse con claridad de la astrología que se aplica a facilitar el desarrollo de la conciencia de individuos y grupos hacia niveles transpersonales; es decir, una astrología que resulta terapéutica porque "devuelve el alma al cuerpo", en la realización de que estamos entramados ecológicamente en una red vincular, que está viva y que pulsa, con ritmos y frecuencias.
Ese nivel de la experiencia en el que el ego “independiente” se ve cacheteado por la realidad, para que despierte, vuelva a su eje, y se abra a una dimensión trascendente, tomando conciencia de ser “interdependiente”, ese es el nivel cuya navegación la astrología contemporánea facilita en su potencial más interesante. Es una vertiente de la astrología que no determina nada, y que en cambio confía en la creatividad humana, trascendiendo la tradición oracular y predictiva, para que se abran los límites de la conciencia egoica social a la percepción del entramado planetario del que se nutre el ser auténtico. Esta es la función del renacimiento de la astrología en el mundo actual, a partir de la reconexión con una vincularidad creciente del cosmos, fruto bastardo de la mediación tecnológica de los desarrollos de la modernidad.

Si la astrología se utiliza como una herramienta para justificar la imagen que tenemos de nosotros mismos, o para controlar mediante rituales las consecuencias de nuestros actos, se queda en la axiomática de la astrología medieval, para "reyes", que sobrevive satisfaciendo las demandas egoicas de las autoridades que la financian. Así se pierde el enorme aporte que puede hacer la astrología contemporánea, humanista y por definición revolucionaria, que no mira hacia arriba para bajar la cabeza, acatar y hacer abajo, sino que mira hacia arriba mientras acompaña el movimiento desde abajo, para elevar nuevas historias en vez reproducir las de siempre; una astrología liberadora, que rompe las cadenas y se eleva radicalmente de las bases tradicionales, proponiendo en cambio facilitar una conexión profunda con lo que somos, para dar cauce a las fuerzas de la vida que vibran a través nuestro, y realizar lo que la vida quiere de nosotros, para que recordemos y expresemos nuestro potencial creativo y nos abramos a explorar las múltiples dimensiones del ser, con amor y sin miedo, para generar cambios de raíz en la mentalidad cultural y ser testigos de verdaderas transformaciones en el medio que nos rodea.

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